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Posted on 20 May, 2014 in 2013, Noticias, Reportajes | 0 comments

Parque Nacional “Santos Luzardo” Edo. Apure

Nuestra expedición hacia estas remotas tierras fue tal vez una de las más interesantes de las realizadas a lo largo del año 2013, sin duda la navegación a través de los ríos Cinaruco y Capanaparo, nos comprometió mucho más aún como equipo de documentalistas de la vida silvestre con nuestro País.

No existe, a juicio de quienes participamos de esta expedición, un escenario con mayor belleza escénica en todas las llanuras venezolanas que Santos Luzardo, el contraste entre las infinitas llanuras verdes y los cielos teñidos del azul más profundo que podamos imaginar, son sin lugar a dudas de los escenarios que cada uno de los venezolanos estamos en el deber de conocer.

La sabana en Santos Luzardo

La sabana en Santos Luzardo

Este Parque como citaba está constituido de un relieve muy plano apenas interrumpido por las Galeras de Cinaruco, médanos eólicos, ríos y algunos caños, con una cobertura vegetal de bosques ombrófilos, submontanos, semideciduos estacionales, selvas de galería, sabanas y palmares.

Nuestro campamento base se estableció en la comunidad de La Macanilla, una aldea de pescadores enclavada en la mitad de una sabana infinita surcada por el río Capanaparo, la fuente de vida de varias comunidades indígenas que aquí se asentaron desde tiempos remotos, los Pumé , Yaruro y Guahibos.

Aquí en compañía de nuestro guía indígena el Yaruro Manuel, durante siete días nos dedicamos a navegar a lo largo del Río Cinaruco y Capanaparo, con el fin de documentar la fauna existente a lo largo de las selvas de galería de cada uno de estos colosos, allí encontramos una gran variedad de aves, llamándonos la atención la gran cantidad de martines pescadores, indicadores del buen estado en que se encuentran estos ríos.

Un miembro del equipo de la Fundación captando la vida silvestre que se encuentra en las orillas del Río Capanaparo

Un miembro del equipo de la Fundación captando la vida silvestre que se encuentra en las orillas del Río Capanaparo

De igual manera, aunque las limitaciones técnicas para documentar la fauna sub-acuática, pudimos apreciar la abundancia de toninas, las cuales nos acompañaron diariamente a lo largo de nuestro recorridos fluviales, no se puede dejar de mencionar la presencia de nutrias en grupos que superaban los seis individuos, así como también la presencia del Caimán del Orinoco que en menor medida también nos regaló unas cuantas veces su presencia.

Hablar de Cinaruco y Capanaparo y no referirse a su enorme potencial en materia de pesca deportiva sería un gran error, aquí conocimos a distintos grupos de pescadores de Pavón, una de las especies emblemáticas de la pesca deportiva a nivel mundial y que en Santos Luzardo se podría decir que tienen su templo más importante.

Son  584.368 hectáreas de parque nacional que esperan a los visitantes que buscan vivir una aventura realmente salvaje, aquí la naturaleza y el hombre coexiste de manera equilibrada desde hace miles de años y se podría decir que quien desee conocer el corazón profundo de los llanos venezolanos, debe acercarse a estas lejanas tierras y dejarse cobijar por los amaneceres más hermosos del planeta.

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